Entre el miércoles 18 de febrero y el domingo 5 de abril, estamos invitados a vivir el tiempo santo de la Cuaresma. Con el Miércoles de Ceniza, comenzamos un itinerario espiritual de 40 días que nos invita a detenernos, revisar la vida y volver el corazón a Dios.
Muchos aún se encuentran en tiempo de vacaciones, pero el Señor nos regala igualmente esta oportunidad de gracia. Como nos expresó nuestro párroco, el padre Pedro Pablo: “Quiero invitarlos a vivir este tiempo hermoso en que peregrinamos, caminamos juntos para llegar a la Pascua”. La Cuaresma no es un esfuerzo individual, sino un caminar comunitario, como parroquia y como familia de fe.
Recogiendo el llamado del Papa León XIV, nuestro párroco nos recordó la importancia de la escucha en este tiempo litúrgico: “El Papa León nos ha invitado a escuchar, a escuchar a Dios en el interior, a escucharlo en los acontecimientos, a escucharlo en nuestras dificultades y también en nuestras alegrías”. Escuchar a Dios en todo, en lo que nos cuesta y en lo que nos alegra, es el primer paso para que el corazón se transforme.
La Cuaresma se apoya en tres pilares fundamentales, la oración, el ayuno y la limosna. La oración fortalece nuestra relación con el Señor, el ayuno nos ayuda a ordenar el corazón y la limosna nos mueve a vivir la caridad con nuestros hermanos. No son solo prácticas externas, sino decisiones concretas que renuevan nuestra vida cotidiana y nos preparan para celebrar con mayor profundidad la Pascua.
Con esperanza, el padre Pedro Pablo también nos invitó a mirar el futuro de nuestra comunidad, poniendo nuestro tiempo bajo la gracia de Dios. “Que Dios nos conceda un tiempo hermoso, y que esta Pascua que viviremos como parroquia también prepare el corazón a que podamos, Dios así lo permita, tener pronto nuestra capilla de Adoración perpetua”.
Asimismo, nos animó a comprometernos activamente: “Confío y espero que todos podamos sumarnos a esta hermosa experiencia de hacer que nuestra parroquia tenga las puertas siempre abiertas, a la gracia y a la misericordia”, señaló.
El padre comenzó este tiempo celebrando la Eucaristía en Puerto Varas, junto a las Hermanas Adoratrices, poniendo el inicio de la Cuaresma bajo el signo de la oración y la adoración. Desde allí nos envió su bendición y su cariño pastoral.
¡Que este tiempo santo sea para todos un verdadero regreso al corazón del Padre!
