Como comunidad parroquial hemos dado inicio al “Camino de Misericordia”, un itinerario que se desarrollará durante los próximos años y que busca ayudarnos a mirar con mayor profundidad nuestra realidad, fortalecer nuestros vínculos y responder con mayor fidelidad a lo que Dios nos pide hoy.
Este camino se enmarca en el llamado que nos ha hecho el Arzobispado, invitándonos a construir un plan pastoral que nos permita encontrarnos como comunidad, caminar unidos y acercarnos más a Cristo.
Es, ante todo, un proceso espiritual y compartido. No se trata solo de organizar o planificar, sino de escuchar, discernir y actuar juntos, con el corazón abierto a la acción del Espíritu Santo. Queremos que en este camino tengan lugar todos: niños, jóvenes, adultos, familias, adultos mayores; quienes participan activamente en la parroquia y también quienes hoy están más alejados. Cada historia, cada experiencia y cada búsqueda tiene un valor.
El martes 7 de abril, después de la Misa de la tarde, vivimos el primer encuentro con el grupo de agentes pastorales convocados para animar y acompañar este trabajo. Luego, el domingo 12 de abril, en la Misa de las 12:30 hrs., tuvimos un momento especialmente significativo con el envío y bendición de este equipo, encomendando al Señor cada paso de este caminar.
El “Camino de Misericordia” contempla cuatro momentos que iremos recorriendo como comunidad:
1. Escuchar y comprender
Buscaremos conocer en profundidad la realidad de nuestra parroquia, a través de entrevistas, encuentros grupales, encuestas y aprendizaje de otras experiencias.
Es un tiempo para detenernos, escuchar con respeto y abrirnos a lo que viven las personas.
2. Discernir y definir prioridades
A partir de lo escuchado, iremos reconociendo los principales desafíos y definiendo en qué queremos poner nuestro esfuerzo como comunidad.
3. Diseñar e implementar iniciativas
Las prioridades se traducirán en acciones concretas, que nos permitan avanzar de manera realista y coordinada.
4. Acompañar y ajustar en el tiempo
Este camino será acompañado y revisado de manera continua, para aprender, ajustar y consolidar lo que vayamos construyendo juntos.
Hoy nos encontramos en la primera etapa: la de escucha y diagnóstico.
Esta es una fase clave, porque la calidad de todo el proceso dependerá de nuestra capacidad de escuchar con apertura, sencillez y profundidad.
Más que buscar respuestas rápidas, queremos darnos el tiempo de comprender, acoger distintas miradas y dejarnos interpelar por lo que vive nuestra comunidad.
Un camino que ponemos en manos de Dios
Sabemos que este proceso solo dará fruto si caminamos confiados en el Señor. Por eso, queremos invitar a toda la comunidad a acompañar este camino con oración, pidiendo de manera especial que el Espíritu Santo nos guíe, nos dé sabiduría y nos ayude a descubrir y seguir la voluntad de Dios.
Confiamos en que este “Camino de Misericordia” será una oportunidad para reencontrarnos como comunidad, renovar nuestra vida parroquial y crecer juntos en la fe.
¡Te invitamos a ser parte, aportando desde tu experiencia, tu historia y tu vida de fe!

